¿Se nos movió el piso?
Mientras surgen más y más teorías y expertos sismólogos que nos “orientan” respecto a lo que nos está pasando por estos días, las horas días y semanas posteriores al terremoto han estado plagadas de réplicas personales que a muchos les ha “movido el piso” con una intensidad igual o incluso más fuerte que los 8.8 grados richter del terremoto.
¿Qué pasó?...aún no está tan claro…pero cuando ocurre un suceso como un terremoto, que deja consecuencias estructurales, económicas y personales, la vida no continúa igual…simplemente porque no se puede.
Chile transitaba libre y despreocupado entre cifras aceptables de crecimiento económico, reducción de pobreza, inversión extranjera, etc. Los diarios y la televisión se centraban en el comidillo de turno y la farándula era la única musa ante la cual muchos se rendían.
Pero una noche de febrero todo cambió (o al menos eso esperamos).
Un enorme sismo barrió con casas, iglesias, colegios, hospitales y hasta con edificios completos…Muertos, heridos, damnificados, gente sin casa…
Las primeras horas (y para algunos, días) nos quedamos sin luz, agua, internet y cundió el pánico del “desabastecimiento” y el “acaparamiento”, entre otras plagas…
Todo lo "conocido" dejó de ser noticia y volvimos a lo básico...estamos todos bien?..hay para comer?..tenemos dónde vivir?...
Es que de un minuto a otro las cosas se pueden ver tan distintas...tan estremecedoramente nuevas....¿en qué estabamos antes del terremoto?...¿a qué cosas le dedicábamos tantas horas al día?...
Aun a casi tres semanas de todo lo ocurrido no es tan fácil retomar la "normalidad" porque a muchos se nos movió el piso y vimos que hay tanto que se puede y debe cambiar en nuestras vidas...tantas horas inertes a las que se le debe inyectar vida...no por el miedo de perder nuestra existencia o la salud, sino porque simplemente es demasiada la suerte de estar vivos y junto a las personas que queremos, que eso conlleva la enorme responsabilidad de vivir y disfrutar cada día al máximo....cosa que muchas veces en la engañosa "quietud", se nos olvida...



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