Me lo dijo mi celular

Por Sonia V. Alvarez. Publicado el julio 9, 2015 en Mujeres Periodistas.cl

Un simple mensaje de Wsap que hacía alusión a un paro del sector de combustibles fue el detonante para que ayer por la noche, cientos de personas en todo el país salieran – en una frenética carrera – a llenar los estanques de sus automóviles ante lo que parecía una inminente crisis de desabastecimiento del preciado combustible.

En cuestión de minutos, el sencillo mensaje que había encendido la alerta, se viralizaba en grupos de Wsap, cuentas de Facebook, de Twitter y posteriormente en los medios de prensa nacionales.

Con mucha celeridad, pero poca veracidad, circulaban los argumentos de supuestas “fuentes cercanas” que daban la más diversa gama de detalles sobre el eventual desabastecimiento que el paro del sector acarrearía y el caos que esto significaría para poder conseguir combustible en los próximos días.

Como quien está ante un dictamen divino, cientos de personas se volcaron a las calles a buscar la estación de servicio más cercana y sin importar que la espera pudiera durar horas, había que adelantarse para salir con el estanque del vehículo a tope.

“A mi me avisó mi hijo desde EEUU”, “Yo vi que alguien lo publicó en Twitter”, “Si las bencineras están así de llenas, por algo será…mejor asegurarse”, eran algunos de los argumentos que circulaban anoche en las filas de las estaciones de servicio.

Cuando desde la Academia y desde las mismas redes sociales se enciende el debate respecto al real poder de las redes sociales online, los argumentos quedan cortos ante estos ejemplos que nos otorga la vida diaria y que se están haciendo cada vez más frecuentes.

Que “me lo diga mi celular”, a través de una aplicación, un mensaje de Wsap, Facebook, Twitter u otro, ha cobrado una importancia trascendental, no solo porque estos medios nos mantienen informados, sino porque se les otorga una connotación de “voz oficial” que no siempre se condice con los hechos que efectivamente ocurren en la vida real.

Incluso los medios de comunicación tradicionales han sucumbido a las redes online, reproduciendo muchos de los contenidos – e incluso los rumores como en el caso de anoche – que circulan, tratando de recuperar el liderazgo de “la información al instante” que muchos pregonaban, pero que ahora ante el advenimiento del internet móvil, han perdido.

Sucesos como el ocurrido anoche nos hacen reflexionar cuáles serán los límites de este efecto. Con hechos nos hemos dado cuenta de que la inmediatez que nos otorgan las redes no lo es todo. La información al instante solo tendrá valor mientras sea veraz, completa y provenga de una fuente comprobable.

Así, este “apuro”, sumado a la “cultura del rumor” a la que estamos tan acostumbrados, y a la ya conocida “viveza del chileno”,  desencadenaron ayer un caos momentáneo, que si bien no pasó a mayores, es una llamada de atención sobre cómo estamos configurando nuestra relación con las redes sociales.

Será tarea de todos, pero en especial de quienes trabajamos en el mundo de las comunicaciones, el no hipotecar todo por la inmediatez y así olvidar que la veracidad y la rigurosidad al momento de informar son valores que incluso y “a pesar de internet” no han pasado de moda.

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