Mi propio Sakura
Por estos días, la vida tecnologizada y siempre ultraproductiva de los nipones ha entrado en un paréntesis, ícono de los fascinantes contrastes de esta nación.
Japón se rinde ante los encantos del florecimiento de la flor del cerezo, un acontecimiento anual esperado con ilusión por millones de nipones, que llenan los parques de todo el país para celebrar la llegada de la primavera.
Este acontecimiento es conocido como "sakura". El florecimiento de los cerezos es un hito en el calendario japonés, marca el final del invierno y simboliza la fragilidad de la existencia humana.
Millones hacen una parada en su rutinaria jornada y acuden a la llamada del "sakura" buscando el mejor lugar para observar el paisaje.
En vez de tanto Halloween y fiesta importada de poco sentido, propongo y promuevo que tengamos un símil del sakura en nuestro país. Un día, una semana, o un mes en que "celebremos" algo a simple vista tan cotidiano, pero tan trascendente como el paso de las estaciones y la magestudosidad de la naturaleza que se traduce hasta en las cosas más pequeñas...
A pesar de la distancia y los días nublados y fríos que hoy por hoy tenemos en Santiago, declaro inaugurado mi propio Sakura, mi día, mi semana y mi mes de celebración, por mi fragilidad, mis errores y todas esas cosas tan humanas que sin embargo hoy les hago su digna mención.


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